Desde París: castillo de Chantilly sin colas con traslados




Reflejos
- Maravíllate con la grandeza del Castillo de Chantilly, famoso por albergar la segunda colección de pintura antigua más importante de Francia, con ida y vuelta en tren desde París.
- Accede sin hacer cola al castillo y dispondrás de más tiempo para disfrutar de la cultura francesa y de las piezas que pertenecieron a un príncipe del siglo XIX.
- Una audioguía en distintos idiomas te acompaña y te explica la impresionante colección artística, con nombres como Botticelli, Rafael y Delacroix.
- No dejes de visitar las Grandes Caballerizas, una joya arquitectónica del siglo XVIII que hoy acoge un interesante Museo del Caballo.
- ¿Sabías que? Las Grandes Caballerizas no solo servían para los caballos. En el siglo XVIII se celebraron allí fastuosas recepciones con invitados ilustres, como príncipes y reyes.
Descubre el castillo de Chantilly saliendo desde París, con entrada prioritaria, audioguía y una parada en las Grandes Caballerizas, todo con ida y vuelta en tren desde la capital francesa.
Lo que vivirás
Un viaje con aire real hasta el Castillo de Chantilly
El trayecto comienza en la Gare du Nord parisina, donde subirás a un tren confortable y disfrutarás de las vistas del paisaje mientras avanzas. Al llegar al Castillo de Chantilly, tus entradas sin colas te permitirán acceder sin esperas. Esta residencia, que fue hogar del duque de Aumale, hijo del rey Luis Felipe, atesora piezas singulares y valiosas. El duque destacó como un gran aficionado al coleccionismo artístico, y su legado se considera el segundo más relevante de Francia, únicamente por detrás del Louvre. A lo largo de las estancias principescas, la audioguía en varios idiomas te irá desvelando detalles sobre la vida del Duque y la magnitud de su colección privada, que incluye lienzos, mobiliario, volúmenes y documentos manuscritos.
El encanto de las Grandes Caballerizas
Después, te espera la imponente arquitectura del siglo XVIII de las Grandes Caballerizas. Concebidas para dar cobijo a 240 caballos, en su día fueron el marco de fastuosas celebraciones a las que asistían príncipes y reyes. En la actualidad, estos establos acogen el Museo del Caballo, muy valorado por quienes los visitan. Una preciosa fuente aporta un toque señorial y convierte la Cúpula en un escenario ideal para festejos, igual que ocurría en el siglo XVIII. Al volver a París, con una nueva mirada hacia el arte de la realeza, entenderás por qué esta visita resulta imprescindible tanto para los apasionados de la historia como para los amantes de los caballos.